Esta es una muy buena noticia: un equipo multidisciplinario de destacados investigadores e investigadoras de diversas instituciones de Chile desarrolló un novedoso microchip microfluídico nanoestructurado en 3D con dióxido de silicio (SiO₂), diseñado para la captura y detección eficiente y específica de vesículas extracelulares (EVs).
Estas vesículas –extracelulares biomarcadores del cáncer de mama– son pequeños saquitos celulares que están en muestras de sangre, orina o saliva. Estas acumulan una gran cantidad de información y son biomarcadores, un nuevo tipo de mensaje que el cuerpo secreta a través de estos fluidos.
“El chip es un dispositivo externo, similar a un test de embarazo como el que se vende en farmacias, fabricado con elementos a microescala que permiten capturar de manera eficiente los biomarcadores tumorales presentes en la sangre. Su función sería detectar un biomarcador específico y procesar la muestra y entregar información diagnóstica precisa”, explica la Investigadora Principal, Dra. Rina Ortiz, profesora asociada de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Viña del Mar.
Este avance representa una alternativa no invasiva y más eficiente a los métodos de diagnóstico convencionales, que suelen ser lentos, costosos y requieren grandes volúmenes de muestra.
El chip utiliza una estructura tridimensional que maximiza el área de superficie, permitiendo una interacción superior entre las moléculas objetivo y el biosensor, lo que aumenta significativamente la especificidad, eficiencia y velocidad del análisis.
El microchip ha demostrado su capacidad para detectar eficazmente las vesículas extracelulares que expresan los antígenos CD63 y CD81 de células de cáncer de mama.
“Este trabajo, que ha sido el producto de muchas científicas multidisciplinarias, es un tremendo paso. Nos da la posibilidad de llevar a la clínica, en el futuro, un chip o una especie de tirita reactiva, un dispositivo donde nosotros vamos a tomar, en forma inmediata, una muestra, ya sea de saliva, orina o sangre, y podremos comprender qué tipo de proteínas hay en vesículas dentro de estas muestras”, explica la Dra. Lorena Lobos, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile e investigadora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas ACCDiS.
– ¿Cuál es la ventaja de este método de detección?
En la actualidad, la detección de vesículas extracelulares no es cuantificada ni detectada en ninguna clínica ni sistema de salud. Sin embargo, estas vesículas podrían ser el reflejo de mensajes fisiológicos que avisan de alguna patología o cambio, y podrían cargar un montón de moléculas, como proteínas marcadoras, que es lo más interesante. Podríamos anticiparnos a enfermedades, simplemente pinchándonos un dedo, con una gota y detectando en esa vesícula las proteínas positivas de ciertas enfermedades, ya sean cardiovasculares, cáncer, lupus, o cualquier otra.
Señala que esto significa una masificación para quienes están tratando de entender cómo avanzan las patologías. “Para anticiparnos a que los pacientes tengan un buen diagnóstico y, por lo tanto, un buen tratamiento. Es un paso muy importante poder acercar la ciencia tan prístina a la clínica para tener un impacto real en las pacientes y los pacientes de cualquier patología”.
-¿Qué ventajas tiene sobre otros métodos de pesquisa?
Responde la profesora Rina Ortiz:
A diferencia de la mamografía, que necesita identificar una lesión con cierto tamaño, nuestro chip capta señales moleculares liberadas por las células tumorales que podrían estar presentes desde el inicio de la enfermedad. Es un examen de alta sensibilidad que se basa en una simple muestra de sangre, lo que lo hace menos invasivo, a diferencia de la biopsia del tejido tumoral, que es un procedimiento quirúrgico doloroso para el paciente. Además, es una tecnología económica y simple, que no requiere equipamiento de alta gama y profesional especializado para la interpretación del resultado, lo cual la hace potencialmente complementaria a los métodos actuales de detección y diagnóstico.
-¿Cómo funciona?
-Es no invasivo, porque se realiza a partir de una muestra de sangre extraída del paciente, incluso se podría solicitar en exámenes de rutina. El dispositivo está diseñado para aislar y analizar vesículas extracelulares producidas por las células tumorales que circulan en la sangre. Estas vesículas contienen información del tumor y permitirían identificar la presencia de la enfermedad sin necesidad de procedimientos dolorosos o riesgosos.
Actualmente están iniciando la validación en modelos in vitro con cáncer, en una etapa crítica, para confirmar que el microchip funciona en condiciones biológicas complejas al analizar muestras de sangre. Si estos resultados son positivos, comenzarán la validación clínica en seres humanos en aproximadamente 2 años, lo que implica probar el dispositivo con pacientes diagnosticados y evaluar su rendimiento real.
“Sobre la base de estos antecedentes, si logramos buenos resultados en estas etapas de validación, y una vez cumplidos los requerimientos regulatorios, podría estimarse que el dispositivo esté disponible para uso clínico en un plazo total de 5 a 7 años, contando desde la etapa inicial actual hasta su posible implementación en el sistema de salud”, relata la doctora Ortiz.
Además de su potencial diagnóstico, la tecnología tiene la capacidad de ser adaptada para otros tipos de cáncer y, en el futuro, otras enfermedades incluso. También destaca por ser un método más accesible y económico a largo plazo, lo que podría reducir inequidades en salud, al acercar herramientas de detección avanzada a poblaciones vulnerables.
También participan en esta investigación: Dra. Carolina Cabeza (Escuela de Medicina Veterinaria, Facultad Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello); Dra. Natalia Hassan (Instituto Universitario de Investigación y Desarrollo Tecnológico y Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas ACCDiS, Universidad Tecnológica Metropolitana); Dominique Lemaitre (Universidad Andrés Bello); y María Luisa Cordero (Universidad de Chile).