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Chat con el especialista: así es el cáncer de boca

Chat con el especialista: así es el cáncer de boca - Cáncer

El cáncer oral es un tumor maligno que afecta tejidos de la boca, labios, lengua, piso de boca, paladar o las encías. Ocurre frecuentemente en mayores de 40 años y con mayor incidencia en hombres que en mujeres, aunque esta diferencia se ha ido acortando en los últimos años.

Pese a que es un cáncer menos frecuente en relación con otros –como el pulmonar o de estómago–, el cáncer oral frecuentemente se asocia a un mal pronóstico, baja tasa de sobrevida a 5 años y alta agresividad.

Se manifiesta a menudo como una úlcera o llaga que puede ser rojiza o blanquecina, indolora al principio, y que no cicatriza. Sus principales factores de riesgo son el consumo de tabaco y alcohol, pero también el virus del papiloma humano (VPH).

“La incidencia se ha incrementado en los últimos años. Otros factores que han sido relacionados incluyen la exposición a la radiación solar, factores nutricionales, genéticos y mala higiene bucal”, señala el bioquímico, profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile e investigador asociado de ACCDiS y miembro del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, Dr. Vicente Torres.

– ¿A qué síntomas hay que poner atención?

-Entre los signos y síntomas del cáncer oral, se tiene la presencia de llagas, irritación, bultos o placas blancas o rojas. También se ha asociado a dolor persistente en la garganta o sensación de cuerpo presente, así como dificultad para tragar o hablar. Por otro lado, puede haber hinchazón de la mandíbula o dificultad al movimiento, hormigueo en la lengua o dolor de oídos.

– ¿Existe alguna forma de prevenir o de “vigilar”, así cómo se hace con otros cánceres?

-Dado que este tipo de cáncer se disemina rápidamente, su diagnóstico temprano es crucial. En muchas ocasiones, el diagnóstico se da recién a partir de la consulta odontológica, por lo cual el propio autoexamen es fundamental. Si el dentista en su consulta encuentra algo inusual en los tejidos orales, solicitará exámenes especializados para llegar a un diagnóstico.

Frecuentemente, el cáncer bucal puede estar precedido por lesiones en los tejidos orales, lesiones a las que en su conjunto se les denomina “desórdenes potencialmente malignos”, dado que su presencia representa un mayor riesgo de incidencia de cáncer.

“Entre estos desórdenes se tiene la presencia de manchas rojas que pueden sangrar (eritroplasia) o manchas blancas que no se desprenden al raspado (leucoplasia). A nivel histológico, estas lesiones pueden estar asociadas a una displasia, una alteración del tejido caracterizada por el aumento en la proliferación de las células que lo constituyen. La displasia puede tener distintos grados de severidad, los cuales se han asociado directamente con el riesgo de desarrollar cáncer oral”, explica el Dr. Torres.

 

– ¿Hay algún tratamiento en estudio o terapia que puede ser esperanzadora?

-No tan solo el diagnóstico temprano del cáncer oral es fundamental para su pronóstico, sino que es deseable comprender mejor de qué manera una displasia podría progresar a cáncer, para lo cual la determinación de marcadores moleculares que sean específicos para ello es una meta importante. Hasta el momento, existen pocos marcadores descritos para esta patología, sin embargo, en nuestro grupo de laboratorio hemos descrito un conjunto de proteínas que están incrementadas o activadas en displasia oral.

Una de ellas es la proteína Rab5, que controla el “tráfico” al interior de la célula. La sobreactivación de Rab5 en displasia oral lleva a un aumento en las señales de supervivencia, promoviendo la acción de otras proteínas, como β-catenina, la cual conduce la expresión de una amplia variedad de genes implicados en la división celular. Es así como ambas proteínas colaboran en el desarrollo de la displasia oral, incrementando su severidad y, de esta forma, aumentando la incidencia de cáncer oral.

De esta manera, la identificación de estos marcadores podría constituir no tan solo un modo de detección de la severidad de la displasia, sino una posibilidad de tratamiento terapéutico a través de su manipulación, todo en un escenario previo al desarrollo del cáncer oral.